CORO SINFÓNICO NACIONAL

Cinco décadas de compartir música y pasión

En los últimos 50 años, cientos de costarricenses de las más diversas procedencias han desfilado por el Coro Sinfónico Nacional. Todos han donado su tiempo y su talento para que el público escuche obras que merecen ser escuchadas

Ensayo con el Mtro. José Lanza Salazar | 1988

La historia comienza hace poco más de 50 años, cuando el canto coral no era tan conocido en la región, pero estaba a punto de dar uno de sus mayores pasos. 

La ocasión no fue antojadiza: la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) había pasado, hacía pocos años, por una reingeniería hecha por el entonces ministro de Cultura Guido Sáenz González. Se habían traído músicos del exterior para formar parte de la OSN y ser profesores de las nuevas generaciones.

Cuando se alcanzó el nivel necesario para ejecutar obras de mayor complejidad se vio la necesidad de un coro que, como en otras partes del mundo, acompañara a la orquesta y pudiera incluir el repertorio coral en toda su diversidad y riqueza.

En 1974 la tarea le fue encomendada a Marco Dusi Sala (1927-2022), músico nacido en Milán, con estudios en Conservatorio Giuseppe Verdi y quien ya tenía más de 15 años de experiencia como director coral en Chile.

Marah Perezache Valenzuela fue la primera persona audicionada por Dusi. Ella cuenta que era mucha la expectativa de un coro sinfónico en Costa Rica. Las audiciones las habían citado para las 9 a. m., pero ella llegó dos horas antes por miedo a encontrarse con muchas personas, pero fue la primera en pasar. A los pocos minutos se convertía en la primera integrante. Y estuvo de forma ininterrumpida durante 34 años, este 2024 regresó para incorporarse a las celebraciones del 50 aniversario.

Primeros pasos por las tablas

El primer concierto del Coro Sinfónico Nacional (CSN) fue el 16 de agosto de 1974, meses después de esas primeras audiciones. Las primeras notas musicales interpretadas por voces costarricenses llegaron de la mano de la Misa en Sol, de Franz Schubert (1797-1827), misma con la que también se conmemora este 50 aniversario.

Así comenzó la aventura de acercar música que era desconocida en ese entonces para los costarricenses y empezar a enamorarlos.

A Schubert le siguió, en 1975, el Magnificat de J. S Bach (1685-1750). Y, un año después, la Fantasía Coral de Ludwig van Beethoven (1700-1827), el Réquiem de Wolfang Amadeus Mozart (1756-1791) y las Danzas Polovetzianas de Aleksandr Borodin (1833-1887).

Fueron épocas en las que no solo se fue educando al público, también al gremio coral que apenas iba empezando y que requería conocer lo que estaba cantando y cómo interpretarlo, tanto a nivel técnico como vivencial.

«Hay personas a quienes el coro les ha significado una puerta a la salud mental y espiritual. Una ocasión de recuperación ante la pérdida. Un bálsamo», Ramiro Ramírez, director CSN

El coro va a la ópera

Cuando la ópera se fue desarrollando en Costa Rica, el CSN también estuvo ahí. Las primeras oportunidades se dieron en 1986, cuando se escucharon las notas de Carmen, de Georges Bizet (1838-1875); La Bohème, de Giacomo Puccini (1858-1924) y Hánsel y Gretel, de Engelbert Humperdinck (1854-1921).

Desde entonces, el coro ha acompañado a la Compañía Lírica Nacional y a la Orquesta Sinfónica Nacional en todas las óperas. Este año, se prepara para presentar La Flauta Mágica, de Mozart.

Ópera Nabucco, Verdi | 2014

Fuera del país

El CSN ha logrado llevar su talento fuera de las fronteras costarricenses en varias ocasiones. La primera fue poco después de su creación, en 1975, cuando estuvieron en Europa. De ahí siguió una gira a Cali, Colombia, en 1978.

Años después, en 1992, los cantantes estuvieron en varias ciudades de Michigan, en Estados Unidos.

En 1995, hubo presentaciones en Ciudad de Guatemala, gracias a una invitación del entonces presidente Ramiro de León Carpio. Ese mismo año se representó a Costa Rica en el Festival Cervantino, en Guanajuato, México, allí se interpretó el Réquiem de Mozart junto a la Sinfónica de Guanajuato.

En noviembre de 2001, la Orquesta, el Coro y la Compañía Lírica se presentaron en Antigua, Guatemala, con la producción de Macbeth de Verdi y un concierto en memoria de las víctimas del 11 de septiembre, en el que se interpretaron arias de ópera y el Te Deum de Verdi.

Compartir su amor por la música

La concepción del coro, desde sus inicios hasta hoy, es que fuera una actividad voluntaria, en la que las personas donan su talento, tiempo y esfuerzo para montar cada una de las obras.

“El secreto del éxito es la pasión. Es una cuestión pasional. El voluntariado trasciende nace de una pasión y compromiso que trasciende el salario, es una motivación individual. Las personas se comprometen, en los ensayos, en los conciertos, en estudio individual en sus casas. La pasión lo mueve”, destacó Ramiro Ramírez, director del CSN desde 1989.

Cada temporada convoca entre 70 y 80 cantantes, en algunos casos, un poco más.

Este 2024 se le ofrece al público la Misa en Sol de Schubert, como en aquel primer concierto de 1974. También podrán apreciarse el Gloria, de Francis Poulenc (1899-1963), el Magnificat de John Rutter (1945), las Vísperas Solemnes del Confesor, de Mozart y la ópera La Flauta Mágica.

El Coro Sinfónico Nacional ha sido galardonado por el Ministerio de Cultura y Juventud con el Premio Nacional de Música como Mejor Agrupación Coral en dos ocasiones: en 1999 y en 2011.

Gracias por celebrar con nosotros estas cinco décadas de amor y pasión por compartir la música.

Por Irene Rodríguez Salas | Periodista y Mezzosoprano del Coro Sinfónico Nacional

Missa Solemnis en Re mayor, Beethoven | 2016

Share This